Patrocinador
El agridulce de lo mejorable
Se acabó… Así más o menos reza la última información que firmo en nuestro espacio web y que, con la pasada reunión en Festejos como telón de fondo, ilustra también el colofón de un año, ni peor que otros ni tampoco mucho mejor que algunos. Llegado el momento, me permito un par de reflexiones en voz alta y las comparto, como siempre hago, convencido de estar hablando con renglones quizá algo torcidos pero con un mensaje recto en su esencia. Todo pudo ser mucho mejor.
Un hasta luego ,pero no un adios
Si por algo se caracteriza la vida es por el continuo movimiento, por el continuo cambio. Y más nosotros, los carnavaleros, que en cuestión de horas cambiamos, nos pintamos la cara, nos vestimos de gala, preparados y afinados para salir a disfrutar y dar lo mejor de cada uno de nosotros. Esa es la esencia de esta maravillosa fiesta. Y ni yo mismo puedo escaparme de ese cambio.
El triunfo efímero
Volver a la normalidad después de un auténtico disparate de carreras, tiempos que cumplir, compromisos que atender, actuaciones que compartir y, sobre todo, sin perder de vista lo importante, que sigue siendo la familia, te deja el lunes de carnaval una especie de extraña resaca. Valoraciones, balances, repasos mentales a lo bien y mal hecho…
